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jueves, 19 de octubre de 2017

Reabren una causa contra cuatro médicos por contagio masivo de SIDA y hepatitis C

Los casos ocurrieron hace más de 30 años y las víctimas fueron más de 200.

Reabren una causa contra cuatro médicos por contagio masivo de SIDA y hepatitis C.El escándalo que rodeó a la Fundación de la Hemofilia duró siete años. Es que cientos de personas se contagiaron el VIH y la hepatitis C durante su tratamiento a raíz de un coagulante infectado y fueron notificados de los contagios recién cinco años después. En ese momento cuatro médicos fueron acusados y ahora, tres décadas más tarde, el juez federal Sebastián Ramos le tomó declaración indagatoria a uno de ellos.

La medida fue solicitada por la fiscal María Alejandra Mángano y en el mismo escrito, imputó a los cuatro exdirectivos como "coautores de propagación de enfermedad contagiosa de manera imprudente".

Los casos se dieron entre los años 1985 y 1992 y fueron por lo menos 208 las víctimas del contagio masivo. Ese número se multiplicó ya que como los pacientes no habían sido informados de la contaminación de las plaquetas, infectaron a su vez a otras personas que aunque no eran hemofílicos mantenían relaciones con ellos sin prevención.

Ayer, fue el turno de declarar para uno de los médicos, quien se despegó de cualquier responsabilidad, argumentando que en la época que ocurrieron no existían los controles con los que sí se cuenta ahora. Como ejemplo de eso, mencionó a la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) que recién fue creada en 1992.

La fiscal Mángano fue quien impulsó la causa nuevamente, que había prescripto en 2009 cuando el juez Claudio Bonadio sobreseyó a los imputados. El fallo se apeló, la Justicia se inclinó a favor de los demandantes y apartó a Bonadio de la causa. De comprobarse la imprudencia, negligencia o impericia de los profesionales podrían recibir una pena de seis meses a cinco años de prisión.

Fuente: TN

jueves, 31 de agosto de 2017

Incorporan el test rápido de Hepatitis C al Programa Nacional de lucha contra estas enfermedades

Sirve para la detección del la hepatitis C viral, una enfermedad que se calcula que padecen 400.000 personas en Argentina de los cuales el 70 por ciento no lo sabe. 

Resultado de imagen para test hepatitis C programa nacionalEl test rápido para la detección del la hepatitis C viral, una enfermedad que se calcula que padecen 400.000 personas en Argentina de los cuales el 70 por ciento no lo sabe, será incorporado el año próximo al Programa Nacional de Hepatitis Virales del Ministerio de Salud, según informaron desde esta cartera.

El test será una de las herramientas disponibles en los centros de salud pública del país para el diagnóstico de la enfermedad.

“Este año ya vamos a tener disponibilidad de test rápido para la Hepatitis B y vamos a hacer una prueba piloto para C, que ya fue incluido para el presupuesto 2018”, dijo a Télam la coordinadora del Programa Nacional de Hepatitis Virales, Gabriela Vidiella, tras participar del panel de apertura del XIV Simposio Científico de la Fundación Huésped.

Fuente: Télam

jueves, 28 de julio de 2016

28 de julio: Día Mundial contra la Hepatitis

Las hepatitis víricas (A, B, C, D y E) son un grupo de enfermedades infecciosas que afectan a millones de personas en todo el mundo, causan hepatopatías agudas y crónicas, y matan a cerca de 1,4 millones de personas al año, en su mayoría por hepatitis B y C. Según las estimaciones, solo el 5% de las personas con hepatitis crónica saben que están infectadas, y son menos del 1% quienes tienen acceso al tratamiento. En el Día Mundial contra las Hepatitis de 2016 la OMS hace un llamamiento a los formuladores de políticas, los profesionales sanitarios y la población para que “conozcan las hepatitis y actúen ya”.




viernes, 4 de marzo de 2016

Argentina: comenzó la distribución de nuevos tratamientos para Hepatitis C

Comenzó la distribución de tratamientos para hepatitis C, por parte del Ministerio de Salud de la Nación.

medicamentos Argentina   Comenzó la distribución de nuevos tratamientos para hepatitis C Durante la primera semana de marzo de 2016, el Ministerio de Salud de la Nación a través del Programa Nacional para el control de las hepatitis virales, completa el acuerdo realizado durante el 2015 con ONG´s de personas afectadas, y sociedades médicas, que componen el Comité técnico asesor externo del Programa, distribuyendo los primeros tratamientos tan esperados para personas en estado grave.

Cada persona de cualquier provincia del país, que completó la solicitud para estos tratamientos urgentes, debe consultar a su médico,donde debe retirarlos.Si por alguna razón el médico no recibió la información, debe consultar a la delegación provincial del Programa de hepatitis la información sobre distribución.

Este acuerdo,comenzó en mayo de 2015 realizado con anterioridad a que estuvieran los medicamentos en Argentina,  estableció  que se entregaría tratamientos para hepatitis C de nueva generación a personas en estado muy avanzado de su enfermedad, tuvieran o no obra social o seguro de salud. Dada la urgencia de atención se consideró la posibilidad de importación de estos medicamentos. En ese momento comenzó la organización del acuerdo, determinar que parámetros clínicos determinaban quienes eran considerados de urgencia,los tramites correspondientes para la importación que debe tener autorización expresa, de cada persona, médico, y muchas autorizaciones institucionales.

Mientras se reunían todos los requisitos, los medicamentos fueron todos aprobados en Argentina por el ANMAT hacia fines del mes de diciembre y no había necesidad de importación, la adquisición debía seguir otros cursos burocráticos.

Durante este largo proceso que comenzó por urgente necesidad manifestada por ONG´s de personas afectadas, asociaciones médicas y particulares,y  ante muchas demoras por diferentes causas, se realizaron manifestaciones públicas, notas periodísticas, reclamos, audiencias y más, porque lamentablemente muchas personas del listado que se conformó en 1200 personas con urgente necesidad, no resistieron la espera y fallecieron.

Esta semana de marzo de 2016, 1157 personas de todo el país, con o sin seguro de salud u obra social, estarán recibiendo el tratamiento tan esperado, pero no podemos olvidar a quienes no llegaron. Por este motivo, desde HCV Sin Fronteras y como desde hace 15 años  seguimos trabajando para que todos puedan acceder a la atención, diagnóstico y  tratamientos que necesitan.

Hoy sentimos entusiasmo porque se este completando la primer etapa de acceso a tratamientos para hepatitis C, la segunda etapa debe comenzar ya mismo; hoy hay muchas personas que sin estar en este listado, necesitan también tratamientos.

El Estado, las ONG´s de pacientes, las sociedades médicas, los seguros de salud y la comunidad en general debemos trabajar sin pausa por el diagnóstico temprano, la atención especializada y el acceso a tratamientos efectivos y así evitaremos muertes innecesarias por complicaciones derivadas de una infección por hepatitis C.

Fuente: Fundación HCV Sin Fronteras

miércoles, 18 de noviembre de 2015

Los profesionales sanitarios tienen un riesgo un 60% mayor de tener hepatitis C



Según un estudio, si en su quehacer diario suelen estar en contacto con sangre las probabilidades casi se triplican.

Los profesionales sanitarios tienen un riesgo un 60 por ciento mayor de infectarse con el virus de la hepatitis C en comparación con la población general, y si encima en su quehacer diario suelen estar en contacto con sangre las probabilidades casi se triplican, según un estudio publicado en la revista «Occupational and Environmental Medicine».

«El contacto con la sangre, como al pincharse con una aguja al poner una inyección, se asocia a un riesgo de infección y sigue siendo la principal amenaza para la salud de los sanitarios», ha reconocido Claudia Westermann, investigadora del Centro Médico Universitario de Hamburgo-Eppendorf (Alemania) que ha liderado la investigación.

La hepatitis C se transmite generalmente a través de la sangre y la mayoría de afectados actualmente entraron en contacto con el virus por compartir agujas, bien para una trasfusión de sangre o por el consumo de alguna droga inyectable.

Para evaluar la prevalencia de la hepatitis C entre los profesionales sanitarios, Westermann y su equipo revisaron los datos de 44 ensayos clínicos publicados y vieron que en Estados Unidos y Europa, donde la prevalencia de la enfermedad es relativamente baja, los profesionales sanitarios tienen el doble de probabilidades de infectarse que el resto de población.

El riesgo también se duplicó en el norte de África, Oriente Medio y el sudeste asiático, a pesar de que las tasas de contagio en Japón entre este colectivo eran similares al resto de la población.

Además, vieron como, en términos generales, entre los profesionales sanitarios los hombres tenían el triple de riesgo que la población general, frente al 50 por ciento de probabilidades en el caso de las mujeres.

Por profesiones, el médico tenía 2,2 veces de probabilidades de sufrir hepatitis C, mientras que entre los dentistas era 3,5 veces mayor y en el personal de Enfermería, en cambio, el riesgo sólo era un 70 por ciento mayor. Y entre los sanitarios que estaban en contacto habitual con sangre, como cirujanos, matronas, microbióogos, patólogos, bancos de sangre o responsables de aparatos de diálisis, el riesgo de infección era 2,7 veces mayor.

No obstante, los autores reconocen que el estudio tiene muchas limitaciones ya que, entre otras cuestiones, no incluyen otros factores de riesgo individual, como el consumo de drogas o las prácticas sexuales.

Actualmente hay herramientas que han mejorado la seguridad en la práctica clínica y reducen el riesgo de accidentes «pero no lo previenen por completo», ha reconocido Westermann, que asume que las infecciones a través de la sangre «seguirán siendo una amenaza para los profesionales sanitarios.

Fuente: abc.es

miércoles, 29 de julio de 2015

Hepatitis crónica: tenemos que romper el silencio

Las hepatitis virales crónicas constituyen uno de los mayores problemas de salud pública a nivel mundial. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se calcula que unas 500 millones de personas tienen la infección por el virus de la hepatitis B o C de forma crónica. También, se calcula que esas infecciones crónicas son las causantes del 57% de los casos de cirrosis hepática y el 78% de los de cáncer de hígado primario. Esas infecciones se pueden prevenir, pero la mayoría de las personas no saben cómo.

Hoy, erradicar las hepatitis A, B y C es posible. En nuestro país, la implementación del programa de vacunación de hepatitis A redujo el 90% de los casos de esta hepatitis y eliminó la necesidad de trasplantes hepáticos en niños por esta causa. Asimismo, se calcula que más de 1 millón de personas viven con hepatitis B y C, pero el 75% de ellos lo desconoce. Desde el año 2000 la vacuna contra la hepatitis B está en el Calendario Nacional de Vacunación y es obligatoria para todos los niños. Quienes nacieron antes de la obligatoriedad de la vacuna, deberían vacunarse. A partir del 2012 la indicación se amplió a TODOS los adultos, pero las tasas de vacunación siguen bajas, por lo que es importante insistir en la importancia de aplicarse las tres dosis de esta vacuna.

Para la Hepatitis C no hay vacuna, pero en los últimos años han aparecido nuevos tratamientos que curan la infección en casi el 100% de los casos. Algunos ya han sido aprobados en Argentina y otros están próximos a ser aprobados. Queda pendiente conocer el precio al que se comercializarán los tratamientos en el país, de manera de poder encarar una política pública de acceso ampliado. A mayor accesibilidad en los costos, mayor será el número de pacientes que podrá acceder al tratamiento en el futuro inmediato.

Hacerse el test para detección de hepatitis C, vacunarse para hepatitis A y B y difundir la necesidad de informarse sobre estas hepatitis virales, son acciones que contribuirán a detener el avance de estas enfermedades en el mundo. Porque nunca la mejor vacuna ni el mejor tratamiento servirán si no se habla de estas enfermedades. Por eso hoy, en el Día Mundial de las hepatitis virales, rompamos el silencio.

Infografía hepatitis 1

Para tener en cuenta:

- Hepatitis significa inflamación del hígado, el órgano vital que procesa los nutrientes, ejerce una función desintoxicante y sintetiza proteínas.
- Hepatitis crónica implica que esta inflamación persiste por más de 6 meses, lo que a lo largo de los años puede producir fibrosis (cicatrices) del hígado, cirrosis y mayor riesgo de cáncer de hígado. En la mayoría de los casos, la hepatitis es provocada por un virus. Las hepatitis virales son causadas más frecuentemente por los virus de hepatitis A, hepatitis B y hepatitis C.
- La mayoría de las veces las hepatitis no producen síntomas y la enfermedad pasa inadvertida, por lo que sólo se la pude diagnosticar mediante análisis de sangre.
- Tanto la hepatitis A como la hepatitis B tienen vacuna y se encuentran incluidas en el Calendario Nacional de Vacunación.
- No existe vacuna contra la hepatitis C, pero puede prevenirse si no compartís agujas, jeringas o elementos cortopunzantes con otras personas, exigiendo el uso de materiales descartables o esterilizados al hacerte tatuajes, piercings o implantes.
- El uso del preservativo, además de prevenir el HIV, también evita la transmisión del virus de la hepatitis B.

Fuente: Fundación Huésped (Editorial del Dr. Pedro Cahn, Presidente de Fundación Huésped, con motivo del Día Mundial de las Hepatitis)

martes, 28 de julio de 2015

Día Mundial contra la Hepatitis


El 28 de julio se conmemora el Día Mundial de la Hepatitis en honor al nacimiento del Profesor Baruch Samuel Blumberg, Premio Nobel, quien descubrió el virus de la hepatitis B y desarrolló la primera vacuna contra él. Este año, la OMS insta a los formuladores de políticas, los trabajadores sanitarios y al público en general a actuar en la prevención de esta enfermedad que causa cerca de 1,5 millones de muertes cada año. Los mensajes clave en el Día Mundial contra la Hepatitis 2015 son: conocer los riesgos y exigir inyecciones seguras (la sangre contaminada, las inyecciones peligrosas y el intercambio de material de inyección pueden provocar la aparición de la infección por el virus de hepatitis; el empleo de jeringuillas estériles y desechables puede prevenir esas infecciones); vacunar a los niños (existe una vacuna segura y eficaz que puede proteger de por vida contra la hepatitis B); y someterse a pruebas de detección y solicitar tratamiento (existen medicamentos eficaces para tratar la hepatitis B y curar la hepatitis C)

lunes, 28 de julio de 2014

¿Qué sabemos sobre la hepatitis viral?

WorldHepatitisAllianceLa hepatitis viral es una inflamación del hígado causada por un virus. Hay cinco virus de la hepatitis diferentes, la hepatitis A, B, C, D y E. Todos estos virus causan infección a corto plazo, o infección aguda. Sin embargo, los virus de la hepatitis B, C y D también pueden causar infección a largo plazo, denominada hepatitis crónica, que puede causar complicaciones potencialmente mortales como cirrosis (cicatrización del hígado), insuficiencia hepática y cáncer de hígado.

Prevención, diagnóstico y tratamiento

El virus de la hepatitis B (VHB) se transmite entre personas a través del contacto con la sangre u otros fluidos corporales (por ejemplo, la saliva, el semen y las secreciones vaginales) de una persona infectada. Cabe señalar que es muy poco probable que pueda ser transmitido a través de besar o compartir cubiertos. El virus de la hepatitis C (VHC) se transmite por contacto directo con sangre infectada. En muy raras ocasiones, puede ser transmitido a través de otros fluidos corporales, aunque esto no está claro en la actualidad.

Las vías más comunes de transmisión de los virus de la hepatitis B o C son los siguientes: 
  • Transfusiones de sangre y productos sanguíneos usando sangre no analizada (en los países más desarrollados, la sangre se ha estado analizando desde 1990)
  • Intervenciones médicas o dentales sin la esterilización adecuada de los equipos
  • De madre a bebé durante la gestación
  • Compartir material para inyectarse droga
  • Compartir pajitas, billetes, etc. para esnifar cocaína
  • Compartir cuchillas de afeitar, cepillos de dientes y otros objetos de uso doméstico
  • Hacerse tatuajes y piercings si se utilizan equipos sin esterilizar
  • En el caso de la hepatitis B, la infección también puede ocurrir a través de relaciones sexuales sin protección con una persona infectada. Si cree que podría haber estado en riesgo contraer hepatitis B o C, es importante que se haga la prueba. 

Recibir la inmunización es la mejor forma de prevenir la infección por hepatitis B. Más de mil millones de dosis de la vacuna contra la hepatitis B se han utilizado desde la década de 1980 y ha demostrado ser eficaz en aproximadamente el 95 % de los casos. En la actualidad, no existe vacuna para la hepatitis C.

Diagnóstico

Para diagnosticar la hepatitis B, la sangre tiene que ser analizada para comprobar el antígeno de superficie de hepatitis B (HBsAg).  El antígeno HBs es una parte del virus y, por lo general, aparece en la sangre de seis a doce semanas después de la infección.  Si la prueba es positiva, tiene hepatitis B. En ese caso, su médico debe realizar más pruebas para comprobar si la infección por hepatitis B es nueva o antigua, si está dañando a su cuerpo o no, y si necesita tratamiento o no. Si ha eliminado naturalmente el virus o si ha sido vacunado contra la hepatitis B, tendrá anticuerpos contra la hepatitis B (anti-HB). El cuerpo los generó para destruir el virus. Si tiene anti-HB, estará protegido contra una futura infección por el virus de la hepatitis B.

En el caso de la hepatitis C, el médico primero tendrá que comprobar si tiene anticuerpos contra la hepatitis C (anti-VHC). Si la prueba es positiva, esto significa que o bien tiene el virus ahora, o lo ha tenido anteriormente y lo ha eliminado. Los anticuerpos de la hepatitis C por lo general tardan entre siete y nueve semanas en aparecer en la sangre después de la infección. Si su sistema inmunitario está debilitado (por ejemplo, por VIH), su cuerpo puede tardar más tiempo en producir anticuerpos contra la hepatitis C o puede no producir ninguno en absoluto. Si la primera prueba es positiva, su médico le hará una prueba para el propio virus (ARN de la hepatitis C). Si esta prueba es también positiva, significa que tiene hepatitis C.

Si se le diagnostica hepatitis B o C, se enfrentará a muchos retos, pero es mejor hacer frente a la enfermedad mentalmente, saber cómo evitar la transmisión de la infección a otras personas y considerar sus opciones de tratamiento y las estrategias de autogestión de la enfermedad lo antes posible.

Para más información acerca de si podría estar, o haber estado, en riesgo y cómo puede hacerse la prueba, póngase en contacto con su  grupo de pacientes local, que podrá proporcionarle la información que necesita.

Tratamiento de la hepatitis B

Hepatitis B aguda: no suele ser necesario tratar una nueva infección de hepatitis B en los primeros seis meses. Nueve de cada diez nuevas infecciones desaparecen por sí solas, con o sin tratamiento. En esta etapa temprana de la enfermedad, el tratamiento supone muy poca diferencia en las posibilidades de curación. Los fármacos antivirales pueden ser solo necesarios y útiles en casos aislados, si la infección aguda causa inflamación del hígado muy agresiva.

Hepatitis B crónica: consulte con su médico acerca de su situación. Algunas personas necesitan tratamiento, mientras que otras deben esperar. El tratamiento no suele curar la hepatitis B, pero puede convertir una infección “agresiva” de hepatitis B en una infección leve y así evitar que el hígado sufra daños. Si la infección se considera leve, lo mejor sería supervisarla y esperar hasta más tarde para recibir tratamiento. Puede tratar la hepatitis B crónica con peginterferón o comprimidos, que son llamados análogos de nucleótidos o nucleósidos.

El peginterferón alfa se administra mediante jeringa y estimula el sistema inmunitario contra el virus. Este tratamiento puede tener efectos secundarios, como fatiga, síntomas parecidos a la gripe, depresión, problemas de piel y cabello y cambios en la química de la sangre, entre otros. El tratamiento dura de 24 a 48 semanas y, mientras que no todos los pacientes con hepatitis B responden bien al tratamiento con interferón, algunos tipos de infección de hepatitis B sí lo hacen.  Por ejemplo, los pacientes con el genotipo A, HBeAg positivos, con elevación de enzimas hepáticas pero SIN cirrosis, a menudo pueden reducir con éxito la infección viral a un estado más leve. Su médico debe supervisar su tratamiento con interferón estrechamente. El tratamiento con interferón no debe utilizarse si ya tiene cirrosis en el hígado.

Los análogos de nucleótidos o nucleósidos se administran en forma de comprimidos e impiden que el virus se propague en el organismo. Los comprimidos tienen muy pocos efectos secundarios, e incluso los pacientes con cirrosis pueden tomarlos. Sin embargo, los pacientes tienen que tomarlos todos los días, durante varios años y, a veces, toda la vida. Si el virus se hace resistente a un tipo de comprimido, podría dejar de funcionar y se deberá añadir otro medicamento diferente al tratamiento para tratar de controlar el virus. Su médico debe supervisar su carga viral (ADN de la hepatitis B) para asegurarse de que el tratamiento está funcionando. No se olvide de tomar los comprimidos, incluso aunque se sienta bien. Si se olvida de muchas dosis o detiene el tratamiento antes de tiempo, la enfermedad puede llegar a ser peor de lo que era antes. Si es posible, asegúrese de que tendrá acceso a la medicación durante varios años antes de comenzar el tratamiento con comprimidos.

Tratamiento de la hepatitis C

En muchos países, el segundo trimestre de 2011 supuso la llegada de un nuevo tratamiento estándar para las personas con el genotipo 1 de la hepatitis C. El boceprevir (Victrelis) y el telaprevir (Incivek/Incivo), que son inhibidores de la proteasa que se toman por vía oral y se añaden al tratamiento con interferón alfa pegilado y ribavirina en combinación, se introdujeron en diferentes países dados sus índices de éxito significativamente mayores.

Interferón alfa pegilado y ribavirina: esta sigue siendo la terapia de primera línea elegida para los pacientes con hepatitis C con genotipos 2, 3, 4, 5 y 6. También se utiliza para tratar a pacientes de hepatitis C con genotipo 1 en los países en los que los nuevos inhibidores de la proteasa no han sido aprobados todavía o donde las decisiones sobre cómo poner en marcha los medicamentos no se han tomado aún.

El uso de interferón pegilado alfa y ribavirina cura a aproximadamente la mitad de todos los pacientes con hepatitis C, aunque significativamente a más pacientes con algunos genotipos. Un paciente se considera curado si no hay virus en la sangre seis meses después del final del tratamiento. Esto es diferente de la terapia de la hepatitis B, que controla la infección en lugar de curarla. El interferón se administra mediante jeringa y la ribavirina está disponible en comprimidos. El tratamiento puede tener efectos secundarios, como fatiga, síntomas parecidos a la gripe, depresión, problemas de piel y cabello y cambios en la química de la sangre. Por lo tanto, el tratamiento debe ser supervisado por un médico o clínica cualificados. La duración del tratamiento difiere entre cada paciente. Lo normal son de entre 24 a 48 semanas de tratamiento, pero en algunos casos se pueden recomendar 72 semanas. Existen varios subtipos del virus de la hepatitis C, que se denominan genotipos. No parecen influir en el desarrollo de la enfermedad, pero responden de manera diferente al tratamiento. Los pacientes infectados con los genotipos 1, 4, 5 y 6 son más difíciles de curar que los infectados con los genotipos 2 y 3.

Hay una serie de nuevos tratamientos para la hepatitis C que están en desarrollo.

Fuente: World Hepatitis Alliance

Hoy es el Día Mundial contra la Hepatitis


Las hepatitis virales se consideran una "epidemia silenciosa" dado que la mayoría de las personas desconocen estar infectadas y, a lo largo de décadas, desarrollan lentamente la enfermedad hepática. Por este motivo, es fundamental tomar conciencia de la importancia de realizarse un test de diagnóstico y vacunarse a tiempo evitando así daños irreparables en el hígado. En Argentina, aproximadamente 1 millón de personas están infectadas con la hepatitis B y C y la mayoría no lo sabe. En todo el mundo, se cree que existen 240 millones de personas con infección crónica con el virus de la hepatitis B y 150 millones con el de la hepatitis C.

martes, 18 de marzo de 2014

Muerte por hepatitis: realiza una pericia el Cuerpo Médico Forense

A un año y medio del contagio en el instituto de Gorriti 371, la causa aún no tiene imputados formales, aunque dos médicos presentaron abogados. El dictamen del organismo de la Corte puede ser clave para elevar el caso a juicio.

La causa penal que se inició en septiembre de 2012 para determinar responsabilidades en el contagio con hepatitis C de seis pacientes del Instituto de Diagnóstico Digestivo, uno de los cuales falleció, todavía no tiene imputados de manera formal, aunque se inició en los últimos días una pericia que puede ser determinante para elevar la causa a juicio oral.

La fiscal Olga Cristina Herro, a cargo del caso, envió copia de todo el expediente al Cuerpo Médico Forense de la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Cuatro peritos oficiales analizan desde el jueves pasado todo lo actuado y luego responderán a los distintos requerimientos de la titular de la UFIJ 8 y, eventualmente, ampliarán las respuestas.

De esa manera se procura determinar fehacientemente cuál fue la causal de la propagación de la enfermedad que afectó a seis personas, entre ellas Mónica García Suárez, de 61 años, quien falleció en noviembre de aquel año, luego de ser sometida a un trasplante hepático en el Hospital Italiano de la Capital.

Está virtualmente cofirmado que fue dentro de la clínica de Gorriti 371, porque a todos los pacientes se les detectó la afección luego de haberse sometido a estudios endoscópicos o colonoscópicos, con sedación y analgesia, el 5 (un total de cinco de ellos) y el 10 de septiembre de 2012 (el restante).

En el comienzo del año pasado, la justicia de Garantías había ordenado la inhibición de bienes de los doctores Oscar Casalini y Roberto Baroni y del anestesista José Calió, quienes estaban a cargo del centro médico y de los tratamientos.

Los médicos, incluso, presentaron en la fiscalía los abogados que los van a asesorar: se trata de los doctores Sebastián Martínez y Mercedes Gil Donnari, respectivamente. Esta última, a su vez, presentó a un perito de parte, oriundo de La Plata, que controlará la pericia en el Cuerpo Médico Forense.

No está claro aún quién propagó la hepatitis o si la misma se produjo a través del agente anestésico propofol, es decir que se habría utilizado el mismo suero para varios pacientes (sin cambiar la vía o con el instrumental no higienizado).

Fuente: La Nueva (Bahía Blanca)

lunes, 11 de noviembre de 2013

Hepatitis C: nuevos remedios revolucionarán su tratamiento

Que en menos de una generación se descubran el agente causal de una enfermedad y los fármacos capaces de erradicarlo es un hecho verdaderamente extraordinario. Los hepatólogos tendrán ese privilegio con la hepatitis C, una infección que padecen cientos de miles de argentinos, la mayoría sin saberlo hasta que la enfermedad está muy avanzada.

El virus que la causa fue identificado en 1989 y en enero llegarán al mercado europeo y norteamericano dos de una docena de antivirales que ya están "en la rampa de lanzamiento" y que prometen curar a entre el 90 y el 100% de los pacientes. Y un dato fundamental: la erradicación del virus se logrará con tratamientos cortos y sin efectos adversos.

"Debe ser el avance más importante [en la enfermedad] junto con el trasplante de hígado", comenta el doctor Federico Villamil, jefe de Trasplante Hepático del Hospital Británico y del Hospital El Cruce, de Florencio Varela, e integrante de la Asociación Argentina para el Estudio de las Enfermedades del Hígado (Aaeeh).

La hepatitis C conduce a la cirrosis y al cáncer hepático, y es la primera causa de trasplante de hígado. Se calcula que en la Argentina afectaría a 600.000 personas (el 1,5% de la población), 240.000 de las cuales padecerían cuadros avanzados. Pero dado que tarda entre dos y tres décadas en manifestarse, los expertos estiman que este último número podría duplicarse para 2020.

La novedad que promete revolucionar la lucha contra este monumental problema de salud pública acaba de ser anunciada en Washington en la 64» Reunión Anual de la Asociación Americana para el Estudio de las Enfermedades del Hígado, encuentro del que participaron varios especialistas argentinos y donde incluso hubo quienes plantearon la posibilidad de que estemos en la antesala del fin de esta epidemia silenciosa que reclama más víctimas que el VIH.