No hay ninguna norma técnica que regule los
materiales y características que deben cumplir tanto los de fabricación
nacional como los importados. Los riesgos para la salud visual.
Norberto Fermani conoce el paño del mercado de anteojos a la
perfección. Desde hace 30 años junto a su padre y su hermano menor maneja una empresa que fabrica varias marcas. "En la
Argentina no existe una norma técnica que determine los estándares de calidad
que debe cumplir un anteojo de sol en cuanto a los materiales a utilizar y las
características que debe reunir, lo que es un verdadero peligro para la salud
visual de la población", advirtió Fermani, quien también es el presidente
de la Cámara Argentina de la Industria Óptica (CADIOA).
Fermani realizó en sus oficinas de San Martín, un
simple pero efectivo ensayo. Con una linterna de rayos UV (similares a los que
emite el Sol) probó si los anteojos de sol (de distinta procedencia, incluso
alguno de marca reconocida comprado en una óptica) poseen filtro de rayos UV.
Para sorpresa de este periodista, ninguno de los anteojos testeados cumplió con
esa función. "Desde la Cámara venimos pregonando la necesidad de
establecer normas técnicas. En nuestra fábrica colocamos el filtro UV a los
anteojos, no es un problema de costo, es un tema ético. Inclusive dentro de la
propia Cámara esta cruzada por la salud de la población nos costó una
depuración de asociados que no estaban de acuerdo", disparó Fermani.
Para tomar dimensión de la problemática que implica para la
salud pública la falta de controles de calidad tanto para la fabricación como para
la importación, en el verano de 2017 se vendieron en la Costa Atlántica unos 2
millones de anteojos de sol. "Al no haber norma técnica, los controles que
se hacen en la calle son muy limitados. La mercadería no se puede decomisar
porque no hay una norma que permita someter a los anteojos a un control de
calidad", alertó Ramiro Zilvestein, gerente de CADIOA.
Este año desde la Cámara intensificaron los contactos con
autoridades de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y
Tecnología Médica (ANMAT) y de la Secretaría de Comercio para establecer normas
técnicas para el sector óptico, y tienen el "compromiso" oficial de
avanzar en ese sentido. En la actualidad, Australia es el país con mayor
exigencia en la fabricación de anteojos, seguido por Europa y Estados Unidos,
mientras que en los países emergentes son muy pocos los que disponen de algún
tipo de legislación, tal el caso del vecino Uruguay. Desde CADIOA impulsan que
la Argentina adopte la norma europea para salvaguardar la salud de las personas.
Importación
La industria alrededor de los anteojos emplea en el país a
más de 16 mil personas, entre puntos de venta (ópticas), fábricas y
laboratorios. En la actualidad, hay tres factores que dificultan el giro del
negocio para las 35 empresas fabricantes: el aumento de costos, el crecimiento
de la importación y el contrabando.
"Con el incremento de costos en logística, servicios,
infraestructura y mano de obra, en los últimos 12 meses un producto importado
se volvió un 16% más competitivo que el argentino", ejemplificó Fermani.
Un estudio de CADIOA mostró que en los primeros 7 meses del
año las importaciones de anteojos crecieron un 157% en comparación con el mismo
período de 2016. Una tendencia que se refuerza con otro dato: en 2015 había 57
importadores declarados, en 2016 se registraron 77 y en este año que se va ya
se inscribieron más de 100 importadores de anteojos.
En cuanto al contrabando, si bien en la Cámara reconocen una
mejora en los controles, estimaron que en el país se comercializan por año unos
5 millones de anteojos truchos provenientes del contrabando. A esto se suma las
liquidaciones de millones de anteojos alrededor del mundo que permiten a los
importadores comprar embarques que ingresan al país sin ningún tipo de control
técnico, por lo que la mercadería ingresa libremente. "Son anteojos que no
pueden ingresar en países sin estándares de calidad, por lo que terminan
entrando a la Argentina a un precio irrisorio", explicó Fermani. En ese
sentido, desde CAIOA sostuvieron que establecer las normas técnicas permitiría
eliminar estos embarques y al reducir la escala dar mayor competitividad a los
productos nacionales.
Fuente: Ambito.com
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