Una médica argentina que trabajó en la organización Médicos
Sin Fronteras recomendó "intensificar los cuidados paliativos de
enfermos" en Argentina y destacó que el Ministerio de Salud "incluye
esta especialidad en el Programa Médico Obligatorio, lo que genera el marco
legal para brindar soporte a los pacientes".
La médica, que participó de un proyecto humanitario para
Médicos sin Fronteras (MSF) en Angola y Guatemala y es responsable de la planta
de Cuidados Paliativos del Hospital San Juan de Dios de Pamplona, España,
explicó que asisten a personas "con enfermedades oncológicas,
neurológicas, Parkinson avanzado, Alzheimer, Cáncer, SIDA, insuficiencia
cardíaca avanzada, enfermedades respiratorias severas e insuficiencia renal
crónica".
Si bien destacó que la Asociación Argentina de Medicina y
Cuidados Paliativos y el Programa Argentino de Medicina Paliativa de la
Fundación FEMEBA "trabajan continuamente desde la década del 80 para
promover la formación de profesionales la atención paliativa", reconoció
que "en Argentina los indicadores no son todo lo apropiados que se
ambiciona".
En este sentido, Picco consideró que "hay bajo número
de profesionales con capacitación específica, bajo consumo anual de opioides
per cápita, insuficiente número de camas asignadas a cuidados paliativos en el
área privada y pública".
La médica sostuvo que "hay una relativamente buena
disponibilidad de opioides, pero existe mala accesibilidad" y graficó que
"un buen indicador de la accesibilidad a los fármacos para el tratamiento
del dolor es el consumo de morfina per cápita".
Así, resaltó que "Argentina es el país de la región con
mayor consumo de morfina, con 9,01 miligramos per cápita, pero se ubica muy por
debajo de los grandes consumidores a nivel mundial como Canadá" (73,98 mg
per cápita).
En ese sentido, Picco remarcó que en la accesibilidad
influye en "el hecho de que no se hace una prescripción de morfina con la
frecuencia en la que la práctica médica debería ser utilizada, sobre todo por
un déficit de formación en los equipos sanitarios para utilizarla sin miedos y
por la extensa burocracia que entorpece su obtención".
Además, dijo que "pese al trabajo de los paliativistas
argentinos sigue habiendo insuficientes número de camas de internación
específicas de cuidados paliativos", y consideró que "hace falta
trabajo en red entre los distintos subsistemas (agudos, crónicos, médico de
cabecera y cuidados domiciliarios)".
La profesional también destacó la necesidad de "educar
a la sociedad", para que "conozca el derecho que tiene de recibir
asistencia por parte de la medicina paliativa".
Picco precisó que "en el país existen más de cien
equipos de cuidados paliativos en el sector privado y en hospitales
públicos", y opinó que "uno de los deseos de todo paliativista es
incluir de manera sistemática a los cuidados paliativos en la formación de
profesionales tanto en el área de pregrado como post grado".
"Es muy importante incluir CP en la currícula de grado
de medicina, de enfermería, en el postgrado de distintas especialidades"
opinó y añadió que "debería apuntarse esencialmente a obtener un cambio en
las actitudes de los profesionales de la salud con respecto al manejo de los
opioides".
Manifestó que "el correcto manejo del dolor lo tendrían
que hacer no sólo los especialistas en medicina paliativa o en anestesia, sino
todos los médicos".
La médica sostuvo que el cuidado paliativo va de la mano con
el tratamiento médico activo porque "los paliativistas no somos sólo
asistentes de la situación de últimos días, sino que preferimos compartir e
involucrarnos en el proceso de la enfermedad desde el inicio ya que de lo
contrario parecería que llegan a nuestras manos cerca del final de su
vida".
"Nuestro trabajo no se reduce a la situación de últimos
días de los enfermos. Estamos pendientes de la calidad de vida hasta el final,
además de que nos importa por supuesto la calidad de muerte y contener a la
familia simultáneamente", explicó.
Picco dijo que "cuando no va a haber curación, hay
muchas cosas para hacer" y agregó que "el objetivo es darle a la
persona que está enferma la mejor calidad de vida hasta último momento y para
ello es indispensable que la persona esté libre de dolor, de asfixia, de
agitación incontrolada".
"Se trata del alivio del dolor y de otros síntomas,
como pueden ser las náuseas, los vómitos, el delirio o la angustia, pero además
de la ayuda al tránsito en una etapa de la vida que se va acortando",
explicó.
Fuente: Télam
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