lunes, 10 de marzo de 2014

Una médica recomienda intensificar los cuidados paliativos en enfermos

Una médica argentina que trabajó en la organización Médicos Sin Fronteras recomendó "intensificar los cuidados paliativos de enfermos" en Argentina y destacó que el Ministerio de Salud "incluye esta especialidad en el Programa Médico Obligatorio, lo que genera el marco legal para brindar soporte a los pacientes".

La médica generalista Gabriela Picco, que asistió 10 años a    pacientes con SIDA en España, explicó a Télam que el objetivo de la especialidad "es darle a la persona enferma la mejor calidad de vida, proporcionando alivio al dolor y a otros síntomas angustiantes facilitando a los enfermos una vida tan activa como sea posible, ofreciendo un sistema de apoyo a la familia para afrontar la enfermedad de la persona".

La médica, que participó de un proyecto humanitario para Médicos sin Fronteras (MSF) en Angola y Guatemala y es responsable de la planta de Cuidados Paliativos del Hospital San Juan de Dios de Pamplona, España, explicó que asisten a personas "con enfermedades oncológicas, neurológicas, Parkinson avanzado, Alzheimer, Cáncer, SIDA, insuficiencia cardíaca avanzada, enfermedades respiratorias severas e insuficiencia renal crónica".

Si bien destacó que la Asociación Argentina de Medicina y Cuidados Paliativos y el Programa Argentino de Medicina Paliativa de la Fundación FEMEBA "trabajan continuamente desde la década del 80 para promover la formación de profesionales la atención paliativa", reconoció que "en Argentina los indicadores no son todo lo apropiados que se ambiciona".

En este sentido, Picco consideró que "hay bajo número de profesionales con capacitación específica, bajo consumo anual de opioides per cápita, insuficiente número de camas asignadas a cuidados paliativos en el área privada y pública".

La médica sostuvo que "hay una relativamente buena disponibilidad de opioides, pero existe mala accesibilidad" y graficó que "un buen indicador de la accesibilidad a los fármacos para el tratamiento del dolor es el consumo de morfina per cápita".

Así, resaltó que "Argentina es el país de la región con mayor consumo de morfina, con 9,01 miligramos per cápita, pero se ubica muy por debajo de los grandes consumidores a nivel mundial como Canadá" (73,98 mg per cápita).

En ese sentido, Picco remarcó que en la accesibilidad influye en "el hecho de que no se hace una prescripción de morfina con la frecuencia en la que la práctica médica debería ser utilizada, sobre todo por un déficit de formación en los equipos sanitarios para utilizarla sin miedos y por la extensa burocracia que entorpece su obtención".

Además, dijo que "pese al trabajo de los paliativistas argentinos sigue habiendo insuficientes número de camas de internación específicas de cuidados paliativos", y consideró que "hace falta trabajo en red entre los distintos subsistemas (agudos, crónicos, médico de cabecera y cuidados domiciliarios)".

La profesional también destacó la necesidad de "educar a la sociedad", para que "conozca el derecho que tiene de recibir asistencia por parte de la medicina paliativa".

Picco precisó que "en el país existen más de cien equipos de cuidados paliativos en el sector privado y en hospitales públicos", y opinó que "uno de los deseos de todo paliativista es incluir de manera sistemática a los cuidados paliativos en la formación de profesionales tanto en el área de pregrado como post grado".

"Es muy importante incluir CP en la currícula de grado de medicina, de enfermería, en el postgrado de distintas especialidades" opinó y añadió que "debería apuntarse esencialmente a obtener un cambio en las actitudes de los profesionales de la salud con respecto al manejo de los opioides".

Manifestó que "el correcto manejo del dolor lo tendrían que hacer no sólo los especialistas en medicina paliativa o en anestesia, sino todos los médicos".

La médica sostuvo que el cuidado paliativo va de la mano con el tratamiento médico activo porque "los paliativistas no somos sólo asistentes de la situación de últimos días, sino que preferimos compartir e involucrarnos en el proceso de la enfermedad desde el inicio ya que de lo contrario parecería que llegan a nuestras manos cerca del final de su vida".

"Nuestro trabajo no se reduce a la situación de últimos días de los enfermos. Estamos pendientes de la calidad de vida hasta el final, además de que nos importa por supuesto la calidad de muerte y contener a la familia simultáneamente", explicó.

Picco dijo que "cuando no va a haber curación, hay muchas cosas para hacer" y agregó que "el objetivo es darle a la persona que está enferma la mejor calidad de vida hasta último momento y para ello es indispensable que la persona esté libre de dolor, de asfixia, de agitación incontrolada".

"Se trata del alivio del dolor y de otros síntomas, como pueden ser las náuseas, los vómitos, el delirio o la angustia, pero además de la ayuda al tránsito en una etapa de la vida que se va acortando", explicó.

Fuente: Télam

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